Hígado

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 ¿Cómo era que se hacía esto?

 Querido hígado,

soy yo. No oso ni a preguntarte como estás, mejor empiezo a cuidarte y tú ya me vas contando…según te vayas encontrando un poco menos indispuesto. Voy a empezar por ti, primero por ser el más perjudicado, segundo porque te lo has ganado a pulso por currante y tercero porque me caes gracia, ya ves… desde tu discreción.

Comenzaremos con una primera etapa de desintoxicación, que durará tres días y deberá adaptarse al tipo de excesos o tóxicos de los que hemos estado abusando. Es decir, si tu complexión es más fuerte, tienes unas buenas reservas y crees que tu exceso ha sido únicamente alimenticio (lácteos, harinas, azúcares, proteína animal,medicamentos, etc) sumado a un sedentarismo desmedido…, en estos primeros tres días puedes permitirte la ingesta exclusiva de líquidos (agua con zumo de limón,infusiones sin teína, licuados de frutas y vegetales…), vegetales crudos y cremas o sopas vegetales. Puedes realizar ejercicios suaves que ayuden a despertar el cuerpo, como paseos a buen ritmo de al menos una hora, estiramientos y torsiones.

Si por el contrario te sientes intoxicado y debilitado por un abuso de alcohol, café, tabaco y demás drogas que no hace falta nombrar para no afrontar a nadie… si has estado saltándote comidas por falta de tiempo y/o otras motivaciones, lo que más necesita tu cuerpo es coger fuerza y descansar todo lo que te pida. Empezarás estos tres días con cremas vegetales un poco más consistentes, incluso sólidos(verduras escaldadas, al vapor, a la plancha, al horno…) que te hagan recuperar energía al mismo tiempo que te permites largos reposos siempre que puedas, dormir tanto como necesites, dedicarte a no hacer nada y a nutrirte. Un organismo debilitado ni si quiera tiene fuerzas para sacar la basura, así que tómate en serio el descanso y disfruta de todo aquello que se puede hacer tumbado, como mirar al infinito, echarte las cartas a ti mismo o hacer una lista de todas las cosas magníficas que a los veinte soñaste que harías a los treinta y que todavía no han aparecido.

El sabor que ayuda a trabajar al hígado es el amargo, puedes incluirlo con hojas verdes como achicoria, escarola, rúcula, diente de león, alcachofas, endivia… estos alimentos tienen un efecto colerético y colagogo (producción y secreción de bilis)  y también los cítricos, con un impacto más extremo.

Para las sopas y cremas te recomiendo añadir una cucharadita de miso por un sin fin de motivos… entre ellos: alcaliniza el medio interno, tonifica el sistema digestivo, ayuda a mantener el calor interno… además de añadir el sabor umami a una dieta vegetariana. Para una correcta asimilación de sus propiedades debes añadirlo al final de la cocción, ya con el fuego apagado, puesto que si hierve o se consume totalmente frío quedan inactivadas. Así que toma una cuchara de café y pon el miso en un vaso con un poco de agua caliente para que se diluya y luego lo añades a la sopa.

Sabiendo esto, sólo te queda echarte a la calle y comprar las verduras más bonitas que hayas visto en tu vida, llenando tu nevera de alegría, salud y dignidad!!!

Y por último, las noticias no tan divertidas… durante la limpieza están prohibidos: alcohol, café, te, cereales y refinados, azúcar, proteína animal, lácteos… y todo alimento envasado o procesado.

Ánimo y a disfrutar de los cambios, que esos ya nadie te los quita!!

Amargamente,

Divina hastalamuerte.

P.D: Para la segunda fase de detox puedes ir comprando extracto de boldo, y una mezcla de hierbas hepáticas: cardo mariano, boldo, alcachofera, fumaria, diente de león…te la preparan en la herboristería, no hace falta que recuerdes los nombres, ellos ya saben… con 100gr sobra! Y si no te gusta mucho el sabor amargo, pide que añadan un poco de regaliz para que la infusión quede más dulce.

2º ACTO

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Me despierto con ansia de café.  Parece mentira que tras tres días de puros vegetales, el cuerpo todavía siente la melancolía de la cafeína, pero el dolor de cabeza producto de la abstinencia me da fuerza para continuar con la segunda etapa de la limpieza. Pongo a calentar agua para hacer… nada. Bebo agua caliente por las mañanas.

Pero como entramos en un trabajo más a fondo con el hígado, aprovecho para preparar la infusión hepática para todo el día (1L o 1L y1/2), compuesta por varias hierbas tales como: alcachofera, cardo mariano, fumaria, diente de león, boldo… y como decía, si resulta muy amarga se puede añadir un poco de regaliz endulzándola. La proporción puede variar según el gusto, pero estaría bien  unas tres cucharadas soperas colmadas de la mezcla de hierbas por litro de agua.

Así que mientras espero, realizo el primer acto de amor hacia mi hígado, se trata de un preparado con medio limón exprimido y una cucharada de aceite de oliva, con sus inseparables y ya cansinos pero incuestionables apellidos ” virgen extra de primera presión en frío”,  Entender la importancia de la calidad de los lípidos y de la sal en tu dieta lleva un tiempo, pero es una cuestión de base, puesto que se utilizan en cada comida y comprarlos de buena calidad apenas afecta a los ajustes de cuentas a final de mes. Pues a esta mezcla colerética y colagoga de aceite y limón, añado 25 gotas de extracto de boldo, y me tomo un chupito de descontracción y limpieza hepática.

Me siento bien. Primer objetivo conseguido. Y no ha sido tan difícil…ha sido tan simple como llevar una decisión a cabo. Todavía queda mi práctica de yoga, estudiar , trabajar el tiempo restante y si puede ser no fumar.

Tramar un plan es la cosa que mejor se me da en la vida, diría que soy pluscuamperfecta tramando planes. Tengo una mente inteligentísima y soy una persona desde siempre, llena de inspiración. En mi cabeza queda todo bien atado en las coordenadas motivación-desarrollo, tiempo-presupuesto. No tengo la menor duda. Lo cual es una faena. Si me quedara alguna, por lo menos tendría una escusa para no tener que hacer el esfuerzo de triunfar. Desafortunadamente, en los últimos doce años me he dedicado a  fundírmelas, junto con mis ahorros, mis tres o cuatro vocaciones que me llevaban directa al estrellato, parte de mi salud,     y otras muchas cosas más que por suerte no me acuerdo que algún día tuve.

A sabiendas de que a lo largo del día vendrá innumerables veces a visitarme el diablo, tomo mi agua caliente. Porque son las seis de la mañana, para el que no lo sepa, la hora de la voluntad. A las seis de la mañana, con un buen objetivo, te comes el mundo. De hecho deberían regalártelo sólo por el motivo de haberte levantado. Eso es  lo  que siento. EL MUNDO ESTÁ A MIS PIES

Un ataque de conciencia me salva de semejante barbaridad, y me doy cuenta de que quizás no sea la manera más humilde de empezar mi nuevo… yo? Sobretodo porque el diablo no sólo vendrá hoy, ni esta semana, mucho me temo que me acompañará toda la vida. A veces pienso que se ha enamorado perdidamente de mí. Así que retiro lo sentido y respiro: El mundo está en mis manos.

Algo mucho menos faraónico, pero más productivo.

Si no me equivoco, me esperan diez días de infusión y chupito matinal, apoyado todo esto, con una alimentación vegetariana y libre de tóxicos (café, alcohol, harinas refinadas, azúcar, te, proteína animal…) Esta vez es el verdulero el que piensa que me he enamorado de él. Compro casi compulsivamente más brócolis, cebollas, zanahorias, puerros, calabaza, champiñones, nabo, hinojo, manzanas, granadas, peras…lo más importante en una dieta es no aburrirse y experimentar!! Nuevas combinaciones, cocciones, aderezos, presentaciones… pero en esta etapa mucho más amplia cuento con el sustento de los cereales. Para mí sin gluten, por favor. Pero eso ya va a gusto del tolerante. Siguiendo la misma fórmula variopinta, un día arroz, otro quinoa, otro mijo, otro sarraceno… combino verduras y cereales, semillas y frutos secos para que cada día sea diferente, ni más ni menos que lo que le exijo a la vida, un mínimo de color y alegría que la espontaneidad y el buen humor ya se lo pongo yo.

TRUCOS PARA ESTOS DÍAS

-Voy por la calle y me muero de hambre: Entra en una frutería y compra mandarinas, busca un ultramarino y compra frutos secos sin sal, corre a un super mercado y compra tortitas de arroz.

-He quedado después del trabajo y paso de pedirme una manzanilla mientras el resto toma cañas: el sucedáneo más recurrente es el agua con gas y un poco de limón exprimido o en rodaja. Mucho más elegante que una cerveza….dónde va a parar.

-Toda la comida me sabe igual: no comas dos días seguidos lo mismo. Ni la misma verdura, ni la misma cocción, ni aliño… un día crema, otro escaldado RÁPIDO (textura crujiente), plancha, sopa, crudo… experimenta tamaños y cortes diferentes. Y sobre todo cambia el aliño, desde el aceite y sal, a salsa de soja, zumo de limón o naranja, vinagre de umeboshi… con diferentes especias, en esta época te recomiendo sabores un poco picantes que activen el metabolismo como la cúrcuma, pimienta, canela y hierbas aromáticas y terapéuticas, tomillo, orégano, albahaca…Para finalizar la decoración de tus platos añade semillas, mejor tostadas, de girasol, calabaza, lino, sésamo, y de este último no olvides su versión tahine (en pasta) combina perfecto con la salsa de soja pero esto lo dejo para un especial SALSAS del mundo.

-Ni qué decir tiene que necesitas un termo para tu infusión hepática para todo el día, pero qué demonios….! una vez dentro de la comunidad  “tupper“ un trasto más no se nota.

Alegría, salud y biodescodificación para todos!!!

Buenos días y feliz semana detox,

Divina hastalamuerte.

 

 

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